sofia_marita.jpgMi hija Sofía es muy habilidosa con sus manos y a sus 6 años le enseñe a tejer a crochet. En los primeros días dela aventura de enseñarle a tejer a una niña, yo perdía mucho la paciencia, pues no tomaba adecuadamente el crochet, como lo hago yo, y soltaba la lana, los puntos y todo era un caos en sus manos.

Conforme fueron pasando los días, Sofía adquirió su propia técnica de sujetar la aguja, el hilo y la labor, dejándome sorprendida. Recuerdo que ese año se tejió una mochila en cola de rata. Esta era amarilla con blanco y se la llevaba todos los días al colegio, pues la usaba de lonchera, e iba muy feliz. A cuanta persona que le preguntaba por la mochila, Sofía le respondía que ella la había tejido.

Hace poco encontró un libro antiguo, de cuando yo era pequeña, de manualidades en lana. Pegó un grito que me asusto y bajo corriendo gritando “voy a tejer a Marita, voy a tejer a Marita”.

Marita era una muñeca hecha en crochet. Todo un desafío para ella. Hecha de lana y rellena de algodón. Pues ella muy entusiasmada la comenzó a tejer. Tejió primero una piernita, luego la otra y me pidió que se las uniera. Acto seguido, tejió el cuerpo. Los brazos los hizo separados del cuerpo, luego los rellenamos y los cosimos. Hizo la cabeza. Rellenamos el cuerpo, las piernas y la cabeza, y luego cocimos la cabeza al cuerpo.

El pelo fue toda una aventura. Aun sigo pensando que le pusimos demasiado cabello, pero es la primera que hacemos. La siguiente será mejor. Los ojos y la nariz los pegamos con cola y aun seguimos buscando la boquita para Marita.

Ahora el nuevo desafía de Sofía es tejerle sus vestidos.

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